Un cambio de protagonista que genera polémica
Netflix vuelve a tropezar con una de sus series estrella. La esperadísima cuarta temporada de The Witcher ha llegado con Liam Hemsworth tomando el testigo de Henry Cavill, y el resultado no ha sido precisamente el soñado. Lo que debía ser un nuevo comienzo para el brujo de Rivia ha acabado convirtiéndose en una gran decepción para buena parte de los fans.
Desde que se anunció el cambio de actor, la comunidad ya estaba dividida, y ahora que la temporada está disponible, las críticas lo confirman: el nuevo Geralt no convence. Hemsworth aporta una presencia física notable, pero su interpretación carece de esa intensidad y frialdad que Cavill dominaba a la perfección. Muchos espectadores coinciden en que el personaje se siente distinto, como si le hubieran arrancado parte del alma que lo definía.
Críticas y cifras que golpean a la serie
Los datos hablan por sí solos. En Rotten Tomatoes, la crítica ha calificado la temporada con apenas un 50 %, mientras que el público la castiga con un durísimo 20 % de aprobación. Un batacazo que deja claro que Netflix no ha logrado mantener la magia que una vez tuvo la serie.
En cuanto a la historia, la temporada apuesta por separar a sus protagonistas: Geralt, Yennefer y Ciri siguen caminos diferentes, intentando sobrevivir en un continente cada vez más caótico. Sin embargo, los cambios narrativos, los saltos de ritmo y la falta de cohesión han hecho que muchos fans sientan que The Witcher ha perdido su esencia.
A pesar del desastre inicial, Netflix ya ha confirmado una quinta temporada, lo que demuestra que aún confían en la franquicia. Pero con la audiencia tan dividida y las redes ardiendo en críticas, la gran pregunta es: ¿podrá Hemsworth ganarse al público o será esta la última cacería del brujo más famoso de la plataforma?
Por ahora, el hechizo se ha roto… y Netflix tendrá que sudar sangre y aceite de monstruo para recuperarlo.




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