Hay semanas en las que abrir redes de videojuegos parece entrar en una sala de espera: despidos, retrasos, cancelaciones, estudios cerrando la persiana y comunicados escritos con una frialdad tremenda. Por eso el anuncio de Capcom España con Onimusha: Way of the Sword tiene algo de pequeño bálsamo. No porque vaya a arreglar el sector, claro, sino porque nos recuerda que también hay noticias capaces de sacarnos una sonrisa sin pedirnos paciencia infinita.
El juego, previsto ahora para el 4 de septiembre de 2026, llega antes de lo esperado y convierte su bonus por reserva en un bonus por compra anticipada. Es un detalle más importante de lo que parece: no obliga a lanzarse a ciegas meses antes, deja margen para esperar impresiones, ver más gameplay y decidir con la cabeza algo más fría.
Una decisión que respira confianza
Adelantar un lanzamiento no es lo habitual. En los últimos años nos hemos acostumbrado a que el calendario sea una promesa flexible, y casi siempre en la misma dirección: más tarde. Capcom, en cambio, transmite aquí una sensación distinta. Si mueves un juego hacia delante, o tienes mucha fe en cómo llega, o has calculado muy bien el hueco que quieres ocupar.
Y ese hueco puede venirle de maravilla a Onimusha. La saga no parte de cero: arrastra una memoria muy concreta entre quienes jugaron aquellas entregas de acción con samuráis, demonios y una tensión muy de principios de los 2000. Pero tampoco vive solo de nostalgia. Way of the Sword necesita convencer a quien no tiene ningún recuerdo de Samanosuke ni de los Genma, y ahí el calendario ayuda. Salir antes, con aire alrededor, puede darle conversación propia.
El regreso que necesitaba la saga
Lo más interesante no es que vuelva Onimusha, sino cómo puede volver. Capcom lleva años demostrando que sabe tratar sus nombres clásicos sin meterlos en una urna. Resident Evil ha sabido alternar remake, reinvención y músculo técnico; Devil May Cry sigue siendo una referencia de combate; Monster Hunter juega ya en otra liga comercial. Onimusha tiene una oportunidad parecida: recuperar identidad sin parecer una reliquia.
Si Way of the Sword clava el combate, el ritmo y ese punto oscuro de fantasía japonesa, puede colocar la saga en un lugar mucho más visible del que ocupaba. No como “el regreso curioso” para veteranos, sino como un juego de acción con carácter propio en un año que va a pelear cada semana por nuestra atención.
Por una vez, una buena noticia no viene acompañada de letra pequeña incómoda. Viene con una espada, una fecha más cercana y una pregunta razonable: ¿y si Onimusha vuelve justo cuando más falta hacía algo así?




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