Microsoft acaba de anunciar una de las mayores reestructuraciones de Xbox Game Pass desde su lanzamiento. La noticia llega con una subida considerable de precios —especialmente en el plan Ultimate— y con la introducción de nuevas categorías que redefinen qué recibe cada jugador.

Hasta ahora, el servicio se presentaba con planes relativamente claros: Game Pass Core, Standard y Ultimate. Desde octubre, estos pasan a llamarse Essential, Premium y Ultimate, y aunque sobre el papel hay más juegos y algunas mejoras técnicas, el gran debate gira en torno al coste.


Nuevos precios

  • Essential: 8,99 €/mes
  • Premium: 12,99 €/mes
  • Ultimate: 26,99 €/mes

El plan de PC también se ajusta a 14,99 €/mes. La subida más sonada es la de Ultimate, que pasa de 17,99 € a 26,99 €, un incremento de casi el 50 %.


¿Qué aporta cada plan?

  • Essential ofrece acceso a más de 50 juegos en consola y PC, multijugador online, recompensas de hasta 25 000 puntos anuales y ventajas en títulos como League of Legends o Call of Duty: Warzone.
  • Premium amplía la biblioteca a más de 200 juegos, incorpora estrenos de Xbox hasta 12 meses después de su lanzamiento, duplica las recompensas y mejora los tiempos de espera en el juego en la nube.
  • Ultimate, el plan más completo, incluye más de 400 juegos, lanzamientos el mismo día de salida (incluidos títulos de terceros), integración con EA Play y Ubisoft+ Classics, calidad mejorada en streaming (1440p, mejor bitrate) y hasta 100 000 puntos en Rewards.

Lo bueno y lo polémico

Microsoft defiende la subida con una apuesta clara: más catálogo, mejor streaming y extras como Ubisoft+ Classics. Para el jugador intensivo que prueba varios lanzamientos al mes, el Ultimate puede seguir siendo atractivo, sobre todo por la llegada de estrenos día uno.

Sin embargo, la recepción general ha sido muy negativa. En foros, redes y comunidades, la sensación es que Microsoft no ha escuchado a los jugadores: nadie pedía un incremento en el precio, y menos aún uno tan agresivo en Ultimate. Muchos suscriptores sienten que el valor añadido no compensa semejante subida y que la compañía está priorizando sus cuentas antes que la satisfacción del público.


¿Quién gana y quién pierde?

Con esta reestructuración, los más beneficiados son los que usan el servicio como un buffet: quienes disfrutan de probar juegos nuevos constantemente y aprovechan todas las ventajas. En cambio, los jugadores más casuales o centrados en un par de franquicias podrían encontrar en Essential o Premium la opción más lógica, evitando la subida desproporcionada de Ultimate.

Lo que está claro es que la era del Game Pass barato y sin límites ha quedado atrás. Microsoft quiere consolidar su servicio como un producto premium, pero el movimiento corre el riesgo de dañar la imagen del Game Pass, que siempre fue visto como una oferta irresistible. Hoy, ha empezado una nueva era.

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