Hay juegos que en digital pasan un poco de puntillas, aunque tengan carácter de sobra. Los ves en una tienda online, entre rebajas, banners y veinte lanzamientos más, y cuesta que te detengas. Hunt the Night, en cambio, tiene pinta de esos títulos que ganan bastante cuando los ves en una caja, con su portada oscura y esa promesa de aventura áspera que no intenta caerte simpática.

Desde el viernes 26 de junio, el RPG de acción de fantasía oscura editado por Selecta Play ya está disponible en formato físico para Nintendo Switch y PlayStation 5 en España. Y sí, es una noticia de lanzamiento, pero también una pequeña excusa para hablar de algo que sigue teniendo sentido: sacar en caja juegos independientes que tienen una identidad visual reconocible.

Un mundo hecho para perderse, y sufrir un poco

Hunt the Night nos lleva a Medhram, un mundo bastante poco acogedor donde la humanidad vive amenazada por los horrores de la Noche. Nosotros controlamos a Vesper, miembro de los Stalkers, una orden dedicada a cazar criaturas ancestrales antes de que todo termine de irse al traste.

La premisa no reinventa la fantasía oscura, pero tampoco parece interesada en vendernos épica de escaparate. Aquí hay catedrales antiguas, bibliotecas olvidadas, ciudades flotantes en ruinas y mazmorras llenas de trampas, puzles y enemigos con malas intenciones. Es ese tipo de ambientación que entra por el ojo si te gustan los mundos rotos, los nombres solemnes y los pasillos donde claramente no deberías entrar, pero entras.

El combate, además, es exigente. No hablamos solo de pegar rápido y esquivar bonito, sino de aprender patrones, estudiar puntos débiles y sobrevivir a jefes con varias fases. Vamos, la clase de juego que te recuerda que la paciencia también es una estadística.

El pixel art todavía tiene mucho que decir

A estas alturas, el pixel art se ha usado tanto que ya no basta con enseñar cuatro sprites bonitos y esperar aplausos. Lo interesante de Hunt the Night es que su estética parece trabajar a favor del tono: no busca nostalgia fácil, sino crear una oscuridad muy concreta, más sucia que cómoda.

También ayuda que el juego abrace elementos de RPG sin convertirlos en una hoja de cálculo. Vesper puede adaptar su arsenal mediante viales sanguíneos, piedras lunares y Noctilium, y desde Crow’s Nest se pueden aceptar contratos para dar caza a criaturas poderosas de la Noche. Todo suena bastante familiar, pero encaja con la fantasía de ser una cazadora que no sobrevive por suerte, sino porque cada mejora cuenta.

Una caja no hace mejor a un juego, pero sí lo hace visible

La edición física llega en un momento curioso. Cada semana aparecen juegos muy interesantes que desaparecen en el ruido digital casi al instante. Por eso, ver un título como Hunt the Night en tiendas tiene cierto valor. No porque el plástico sea mágico, sino porque la presencia física sigue siendo una forma de decir “eh, mira esto con calma”.

Y hay otro detalle con sabor a aventura clásica: la banda sonora cuenta con la colaboración de Hiroki Kikuta, compositor de Secret of Mana. No conviene vender eso como garantía de nada, pero sí como una pista sobre el tipo de sensibilidad que busca el juego.

Quizá Hunt the Night no necesite gritar para llamar la atención. A veces basta con una buena portada, una noche eterna y la sospecha de que ese jefe que te espera al fondo del mapa va a arruinarte la tarde.

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