PlayStation 5 ya lleva tiempo en nuestras casas, pero la sensación es que Sony todavía tiene bastante por enseñar. Entre juegos propios, acuerdos de exclusividad en consola y lanzamientos que también llegarán a PC, el calendario de PS5 para los próximos años tiene más movimiento del que parece a simple vista.
Y ojo, porque no hablamos solo de los nombres más obvios. Hay superhéroes, terror, acción con katanas, ninjas, dinosaurios y hasta un perro pastor. Muy normal todo.
2026 viene fuerte para PS5
Claramente, el que más ruido hace es Marvel’s Wolverine. Insomniac Games ya demostró con Spider-Man que entiende muy bien el lenguaje del cómic llevado al videojuego, y con Logan tiene una oportunidad bastante distinta: más violencia, más mala leche y, seguramente, una aventura más directa y centrada en el personaje.
También está Marvel Tokon Fighting Souls, un juego de lucha de Arc System Works con personajes de Marvel y combates de hasta 4 contra 4. Si has jugado a Dragon Ball FighterZ, ya sabes por dónde pueden ir los tiros: ritmo alto, espectáculo visual y mucha técnica debajo de los mamporros.
El terror también tendrá su hueco con Silent Hill: Townfall, que apuesta por la primera persona y nos lleva a St. Amelia, en Escocia. La saga Silent Hill siempre vive entre la ilusión y el miedo a que algo salga torcido, pero precisamente por eso cada nuevo proyecto se mira con lupa.
Y luego está Phantom Blade Zero, que tiene pinta de ser uno de esos juegos que entran por los ojos al primer tráiler. Acción en tercera persona, espadas, asesinos y combates rápidos. Puede salir muy bien si consigue que el control esté a la altura de lo que promete.
No todo son superproducciones
Una de las cosas interesantes de esta lista es que no se queda solo en los nombres gigantes. Kena: Scars of Kosmora seguirá la línea de Kena: Bridge of Spirits, con ese estilo visual tan bonito y una mezcla de aventura y acción que funcionó bastante bien en la primera entrega.
También aparece Sea of Remnants, un RPG de acción con mundo abierto, piratas y mecánicas de gacha. Aquí habrá que ver cómo equilibra la exploración con el modelo de progresión, porque este tipo de juegos pueden enganchar muchísimo o hacerse pesados si se pasan de la raya.
Y luego tenemos Stupid Never Dies, que ya solo por la premisa merece un vistazo: un zombi bastante lamentable que se mete en una mazmorra para salvar a una humana congelada de la que está enamorado. Puede ser una rareza simpática o una ida de olla memorable.
2027 apunta a variedad
Para 2027, uno de los proyectos más llamativos es Kemuri, lo nuevo de Ikumi Nakamura. Su estética inspirada en el anime y la cultura moderna japonesa tiene mucho gancho, y el concepto de cazar Yokai puede dar bastante juego si el mundo está bien construido.
También está The Lost Wild, descrito muchas veces como una mezcla entre Alien Isolation y Jurassic Park. No usa esas licencias, claro, pero la idea de sobrevivir a dinosaurios usando sigilo suena muy potente. Si consigue que los bichos den miedo de verdad y no sean simples obstáculos, puede tener algo especial.
Otro que merece atención es Until Dawn 2. El primero funcionó porque entendía muy bien ese rollo de película de terror interactiva con decisiones tontas, tensión y personajes que podían caer como moscas. Esta secuela cambia el escenario a una isla tropical con un equipo de rodaje y una secta de por medio. Suena a serie B, y eso puede ser justo lo que necesita.
También habrá espacio para propuestas más tranquilas como The Free Shepherd, donde controlamos a un perro pastor que guía a su rebaño. No todo tiene que ir de salvar el mundo con una espada enorme.
Los grandes misterios de PlayStation
Más allá de los juegos con año marcado, hay varios proyectos sin fecha que pesan bastante.
Intergalactic: The Heretic Prophet, lo nuevo de Naughty Dog, es probablemente uno de los más esperados. Después de The Last of Us y Uncharted, cualquier cosa del estudio se mira con una mezcla de hype y exigencia enorme. Esta vez nos pondremos en la piel de Jordan, una cazarrecompensas atrapada en un planeta aislado, con una historia que parece tocar temas religiosos.
También está Physint, el nuevo proyecto de Hideo Kojima relacionado con el espionaje. De momento se sabe poco, pero viniendo de Kojima es difícil no prestar atención, aunque también conviene no volverse loco antes de ver algo más sólido.
Y luego tenemos God of War: Laufey, un spin-off centrado en la madre de Atreus y esposa de Kratos. La idea es interesante porque permite mirar el universo de God of War desde otro ángulo, con otras mitologías y un estilo de juego más ágil. Si Santa Monica Studio lo enfoca bien, puede ser mucho más que un simple añadido a la saga principal.
PS5 necesita que estos juegos cumplan
La lista es larga, sí, pero lo importante no es acumular nombres. PS5 necesita juegos que justifiquen la compra de la consola más allá de los lanzamientos compartidos con PC. Y ahí Sony tiene un reto curioso: mantener su identidad sin depender siempre de las mismas fórmulas.
Hay proyectos muy potentes sobre el papel, pero también muchas incógnitas. Marvel’s Wolverine, Intergalactic, Physint o God of War: Laufey pueden marcar mucho la conversación de los próximos años, aunque también hay espacio para sorpresas más pequeñas como The Lost Wild o Kemuri.
La pregunta es clara: ¿queremos más grandes aventuras cinematográficas de PlayStation o va tocando que Sony arriesgue un poco más con sus exclusivos?




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