Hay algo especialmente sano en una game jam cuando se plantea bien: obliga a tomar decisiones rápido, a fallar pronto y a descubrir si una idea aguanta cuando deja de ser una frase bonita en una libreta. Madrid in Game quiere llevar ahora esa energía un paso más lejos con su primera HackJam internacional, organizada junto a Buenos Aires in Game del 2 al 5 de julio.
No hablamos solo de juntar gente en Discord y ver qué sale. El reto conectará a participantes de Madrid y Buenos Aires durante 72 horas para crear, desde cero, un serious game. Es decir, un videojuego pensado para enseñar, concienciar, entrenar o abordar un problema real mediante mecánicas jugables. La temática común se revelará al inicio, así que aquí no habrá semanas de preparación ni ideas precocinadas: tocará improvisar con cabeza.
Una jam con acento transatlántico
El formato híbrido tiene bastante sentido. La escena del videojuego lleva años funcionando en remoto, con equipos repartidos por países y horarios, pero no siempre se aprovecha esa realidad para construir comunidad. Esta HackJam va a permitir justo eso: mezclar perfiles de España y Argentina, fomentar equipos interdisciplinares y poner a trabajar juntos a desarrolladores, artistas, músicos, diseñadores, programadores y otros perfiles creativos.

La iniciativa está dirigida a mayores de 18 años y permite participar de forma individual o en grupos de cuatro o cinco personas, siempre con al menos un perfil de programación. Además, quienes lleguen sin equipo podrán buscar compañeros a través del Discord de Madrid in Game, con la intención de crear grupos mixtos entre ambos países.
Serious games: cuando jugar también sirve para entender
Lo interesante del enfoque no está solo en el “haz un juego en tres días”, sino en pedir que ese juego tenga una función clara más allá del entretenimiento. Los serious games no son nuevos, pero siguen siendo un terreno con mucho margen si se tratan con ambición. Salud, educación, accesibilidad, movilidad o diseño urbano son ámbitos donde el videojuego puede explicar mejor que muchos informes.
Eso sí, el riesgo de este tipo de propuestas está en confundir mensaje con juego. Un buen serious game no funciona porque tenga una causa noble, sino porque convierte esa idea en sistemas, decisiones y consecuencias. Ahí estará la verdadera prueba para los equipos.
Más que un evento puntual
Buenos Aires in Game nace como la primera réplica internacional del modelo Madrid in Game, y eso convierte esta HackJam en algo más que una actividad de calendario. Hay una lectura de industria: Madrid busca proyectar su ecosistema gaming fuera de España, mientras Buenos Aires se suma como socio natural para tender puentes con Latinoamérica.
Madrid in Game ya acumula más de una docena de HackJams y más de 800 participantes, así que el formato llega rodado. Ahora toca ver qué ocurre cuando la fórmula cruza el Atlántico. Porque quizá lo más valioso no sean solo los prototipos que salgan de esas 72 horas, sino las conversaciones, contactos y equipos que puedan seguir funcionando cuando se apague el cronómetro.




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