Hello Games vuelve a hacer de las suyas. Cuando parecía que No Man’s Sky ya había encontrado un ritmo cómodo entre exploración, construcción y expediciones temporales, llega la actualización 6.4, llamada “The Swarm”, y mete en la ecuación una amenaza bastante bestia: una fortaleza alienígena gigantesca con un cañón láser de tamaño planetario.
La actualización, presentada el 27 de mayo, añade una nueva expedición por tiempo limitado que durará unas ocho semanas. Y esta vez no va solo de viajar, escanear bichos raros y completar objetivos sueltos. Aquí la cosa se plantea como una guerra espacial a gran escala contra el Enjambre, una fuerza alienígena que llega con ganas de poner el universo patas arriba.
Tres facciones, una amenaza común
Uno de los puntos más llamativos es que los jugadores se dividirán en tres facciones: Real, Sabio y Tejedor. Todas tendrán que colaborar para plantar cara a esta nueva amenaza, pero también competirán entre sí para ver cuál contribuye más a la victoria final.
La idea tiene bastante gracia, porque mezcla cooperación y pique sano. Puedes estar luchando junto a otros jugadores para derribar enemigos enormes, pero al mismo tiempo sabes que tu facción quiere llevarse el mérito. Y según Hello Games, el equipo que más aporte será recordado para siempre en el universo del juego.
La Colmena de Cristal no viene a jugar
La gran estrella de esta actualización es la Colmena de Cristal, una enorme fortaleza alienígena que aparece más allá de la atmósfera de los planetas. No hablamos de un enemigo grande sin más, sino de una especie de jefe espacial capaz de atacar con innumerables rayos láser y oleadas de naves del Enjambre.

Para alcanzar su punto débil habrá que pilotar entre un auténtico caos de disparos, rayos y amenazas en pantalla. Vamos, que no parece el típico combate donde te quedas quieto disparando hasta que baje una barra de vida. Aquí tocará moverse bien, controlar la nave y no entrar en pánico cuando medio cielo intente freírte.
Más cosas que hacer en los planetas
La actualización también añade naves Swarmers estrelladas en la superficie de los planetas. Alrededor de estos restos habrá chatarra recuperable que los jugadores podrán desmantelar para conseguir información útil.
Además, para abrir la puerta a la batalla final, los equipos tendrán que completar misiones en tres categorías distintas y colaborar en la construcción de un núcleo. Es una estructura interesante, porque obliga a implicarse en varias actividades antes de llegar al gran enfrentamiento.
The Swarm pinta como una de esas actualizaciones que recuerdan por qué No Man’s Sky sigue vivo tantos años después.




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