Un pueblo olvidado, una infancia rota y mucho miedo
Oniria nos lleva a un pueblo olvidado de España donde las leyendas rurales no parecen haberse quedado en simples cuentos de antes de dormir. La propuesta de Frog Team, un pequeño estudio indie formado por cuatro jóvenes creadores, tira de terror psicológico, memoria, trauma y España vaciada para construir una experiencia con bastante personalidad.
Y lo mejor es que el proyecto ya está despertando interés: en su campaña de financiación han superado el 40% del objetivo mínimo, con la vista puesta en llegar mucho más lejos. Viendo la idea, el tono y el cariño que transmite el equipo, no sería raro que acabasen pasando del 100%.
Primera persona y 2D: una mezcla con sentido
Lo que más llama la atención de Oniria es su forma de jugar con dos estilos muy distintos. Por un lado, tenemos exploración en primera persona, con estética 3D y filtro tipo PSX, perfecta para generar incomodidad, tensión y esa sensación de “no quiero girar la esquina, pero tengo que hacerlo”. Por otro, el juego mete secciones en 2D pixel art en tercera persona, cambiando por completo la forma en la que percibimos el mundo.
Esta mezcla puede salir muy bien si está bien medida. No parece un simple capricho visual, sino una manera de separar emociones, recuerdos o momentos clave. En un juego de terror, cambiar la perspectiva puede ser una herramienta brutal para descolocar al jugador.
Terror con raíces españolas
Me interesa especialmente que Oniria apueste por un terror ligado a lo rural español. Hay muchísimo material ahí: pueblos vacíos, religión, silencios incómodos, casas cerradas, historias familiares que nadie quiere contar… Todo eso tiene una fuerza enorme si se trata con cuidado.
Frog Team habla de temas como el duelo, el trauma individual y generacional, la memoria, la depresión o el bullying. Son asuntos delicados, así que habrá que ver cómo los integra el juego, pero sobre el papel encajan muy bien con una historia de terror psicológico que no quiera limitarse al susto fácil.
Un indie español al que seguir la pista
El equipo calcula que todavía necesita varios meses de desarrollo, además de tiempo para QA y testing, y busca apoyo para licencias, localización, música original, visibilidad y contactos dentro de la industria.
Personalmente, me apetece ver cómo evoluciona Oniria. Tiene una identidad clara, una ambientación poco explotada y una mezcla visual con mucho potencial. Ahora queda lo más difícil: convertir todas esas buenas ideas en una experiencia que se te quede dando vueltas después de apagar el juego.
Link a la campaña para apoyar: Crowdants.
¿Estamos ante otro indie español capaz de dar una sorpresa de las buenas?




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