Hay un detalle de Splatoon Raiders que me parece más interesante que su fecha de lanzamiento o que el número de armas: Nintendo no está vendiendo simplemente “otro Splatoon”, sino una forma distinta de mirar su universo. La presentación Splatoon Raiders Direct ha dejado claro que este spin-off para Nintendo Switch 2, previsto para el 23 de julio, quiere apoyarse menos en la competición directa y más en la aventura, el botín y la mejora constante.
Un Splatoon con espíritu de expedición
La idea de convertirnos en mecanistas y viajar junto a Megan, Angie y Rayan, los integrantes del Clan Surimi, ya marca cierta distancia respecto al tono habitual de la saga. Las islas Espiralita no parecen diseñadas solo como escenarios bonitos donde disparar tinta, sino como un territorio lleno de excavaciones, instalaciones extrañas, rutas peligrosas y tesoros que invitan a volver una y otra vez.
Ese enfoque le sienta bien a Splatoon. Su mundo siempre ha tenido más personalidad de la que a veces permiten sus modos principales. Aquí, entre bases flotantes, reliquias salmónidas y expediciones cada vez más profundas, Nintendo parece dispuesta a dejar respirar ese trasfondo sin convertirlo en una enciclopedia pesada.
El botín como motor
Lo más llamativo es que Splatoon Raiders abraza sin pudor la lógica del “salgo, arriesgo, consigo algo y mejoro”. Los salmónidos no son simples enemigos de relleno: se agrupan alrededor del tesoro, tienen variantes más duras y algunos incluso pueden soltar armas. Con más de 100 tipos de armas, tanques distintos y artilugios modificables mediante módulos, el juego apunta a esa sensación tan adictiva de encontrar una combinación que encaje con nuestra forma de jugar.
El velotanque, el potentanque y el tactitanque también sugieren una lectura bastante clara: no todos vamos a abordar las incursiones igual. Habrá quien prefiera moverse rápido, quien quiera entrar de frente y quien disfrute montando una estrategia con torretas, explosivos o herramientas más técnicas. Si el sistema de mejoras tiene profundidad real, aquí puede haber bastante más chicha de la que aparenta a primera vista.
Un riesgo curioso para Nintendo
Que el juego sea principalmente para una persona, pero permita cooperativo online o local con hasta tres jugadores más, me parece una decisión inteligente. Nintendo no renuncia al ADN social de Splatoon, pero tampoco obliga a que todo gire alrededor del multijugador competitivo. Incluso la opción de pedir ayuda temporal por internet suena muy bien sobre el papel, siempre que no rompa el ritmo de la partida.

También ayuda que la dificultad pueda cambiarse sin afectar al botín. Es una decisión pequeña, pero importante: quien busque reto lo tendrá, y quien solo quiera explorar y progresar no se sentirá castigado por jugar a su manera.
Splatoon Raiders llega con amiibo, atuendos, cómics previos en Nintendo Today! y hasta un festival especial en Splatoon 3. Todo eso forma parte de la maquinaria habitual de Nintendo, sí. Pero lo realmente interesante está en otra parte: en comprobar si esta búsqueda de tesoros consigue que Splatoon funcione lejos de su zona más cómoda sin perder esa energía rara, colorida y un poco caótica que lo hizo reconocible desde el primer día.




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