FromSoftware vuelve a probar cosas raras
FromSoftware no se está quedando quieta, eso está claro. Después de Elden Ring Nightreign, que ya fue una sacudida fuerte para quienes veníamos de años de viajes solitarios, ahora llega The Duskbloods, su nuevo juego exclusivo para Nintendo Switch 2 previsto para 2026.
La idea, al menos por lo que se ha contado hasta ahora, va por otro camino muy distinto al de perderte en Lordran, Yharnam, Lothric o las Tierras Intermedias. Aquí hablamos de una aventura de acción multijugador en la que encarnamos a un Converso de Sangre y peleamos contra hasta otros siete jugadores para hacernos con la misteriosa Sangre Primigenia.
Vamos, que huele bastante a PvPvE, a tensión constante, a enemigos por el mapa y a otros jugadores intentando arruinarte la tarde.
Como soulsbro, duele un poco
Y aquí es donde me sale el soulsbro de dentro. Porque sí, FromSoftware tiene todo el derecho del mundo a experimentar. De hecho, muchas veces sus mejores ideas salen precisamente de no quedarse en lo seguro. Pero si The Duskbloods acaba sin una campaña tradicional, para mí se pierde una parte enorme de lo que hace especial a este estudio.
Muchos no jugamos a estos juegos solo por el reto. Jugamos por perdernos. Por avanzar solos, sin prisa, mirando una estatua rara durante cinco minutos, leyendo una descripción de objeto y montándonos una teoría absurda en la cabeza. Jugamos por llegar a un jefe con nuestra build cutre, pero nuestra, y pensar: “vale, esto lo tengo que resolver a mi manera”.

En un formato más cercano a un king of the hill o a una competición constante, esa calma desaparece. La conversación cambia. Ya no se trata tanto de explorar o improvisar, sino de encontrar la build más rota, optimizar cada recurso y no quedarte atrás. Y eso, siendo sinceros, puede echar para atrás a mucha gente.
Hay que esperar, pero la duda está ahí
También es verdad que todavía faltan muchas cosas por ver. No sabemos hasta qué punto habrá lore, estructura, progresión o momentos para respirar. Igual FromSoftware encuentra una manera de meter su narrativa rara y fragmentada dentro de un formato competitivo. Si alguien puede intentarlo, son ellos.
Y sí, seguramente lo compraremos. Porque somos así. Porque vemos una capa gótica, sangre, monstruos feos y el nombre de Miyazaki, y ya estamos mirando la cartera.
Pero ojalá The Duskbloods no olvide algo básico: lo mejor de estos juegos muchas veces no es ganar, sino cómo cada uno aprende a sobrevivir solo. ¿Os atrae este nuevo experimento o también echáis de menos una campaña a la vieja usanza?




Deja un comentario