¿Te has sentido alguna vez atrapado por lo inmenso, lo críptico o lo serio que son juegos como Zelda? Pues ahí está The Knightling, desarrollado por Twirlbound y lanzado el 28 de agosto, el antídoto perfecto para los que hemos jugado tanto a Breath of the Wild que solo queríamos reírnos un rato y fluir sin complicaciones. Disponible en Nintendo Switch, PS5, Xbox Series S/X y PC, nos ha enamorado desde el primer minuto.
De aprendiz a héroe… o casi
Olvídate del cliché del héroe todopoderoso: este giro del argumento nos pone en la piel de un “knightling”, un pequeño escudero que ve cómo su ídolo desaparece rapidísimo. ¿Qué haces entonces? Pues sobrevivir como puedas, intentando ganarte la confianza de un mundo que ni se imagina lo que vales. Y esa sensación de estar subestimado… mola un montón.

El juego bebe hasta el aroma de Zelda, pero con una vuelta divertidísima: mundo colorido a tope, cuevas con puzzles ingeniosos, personajes rarunos para dar y vender… es como un parque de atracciones en modo videojuego.
Su mundo es una fiesta, y estamos invitados
La estructura es sencilla: un objetivo claro, sí, pero el juego te deja explorar, recoger tareas absurdas (como hablar con un tipo con cabeza de garbanzo o una bola de cristal), y alargarte todo lo que quieras. No es un juego eterno, pero sí el que necesitas cuando solo quieres pasarlo bien y que cada minuto merezca la pena.
¿Te estresa que te atasques? Olvídalo. Aquí casi cualquier reto es resoluble si miras bien y no te lo tomas tan en serio. Es todo menos cerebral; es disfrute puro, casi terapia lúdica.
El escudo es el mejor invento: no sólo te escuda, también es tu tabla de surf, tu paracaídas y tu arma. Y no es una exageración: te lanzas cuesta abajo (o incluso cuesta arriba gracias a una sustancia púrpura mágica), das un salto desde una seta, planeas un poquito… y luego derribas enemigos como si nada. Suena a locura, pero funciona genial y es divertidísimo.
El combate no inventa nada nuevo, pero tampoco lo necesita. Saltos, bloquear, atacar, y mejoras que añaden combos, velocidad o más habilidad para mandar enemigos al aire. Sí, a veces los enemigos rápidos te sacan de quicio, pero el conjunto encaja con esta fiesta desenfadada.

Aventuras compactas, cuevas inmensas y algún bug que no va a impedir que disfrutes.
El mapa está muy bien aprovechado: no es inmenso, pero da pie a moverse rápido, sin perderse, sin darse golpecitos innecesarios. Y cuando llegas a una cripta, uff… puzzles en masa, interruptores, plataformas… y ese agradable cosquilleo de sentirte listo.
En resumen
Si solo buscas diversión, lo tienes aquí, ¿eres fan de Zelda, sí, pero también de los juegos que se ríen de sí mismos? ¿De aventuras ligeras, chispeantes y con mucho encanto? Entonces The Knightling es para ti. Este juego no pretende ser obra de arte, pero mezcla décadas de lecciones en un paquete alegre, humorístico y profundamente entretenido. Si te apetece saltar en setas, surfear con escudo y abrir puertas en cuevas secretas… este es tu juego.




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