El nuevo juego de Team Vultures aterriza en Steam hoy con una propuesta que mezcla survival horror de corte clásico y combate táctico por turnos.
Hemos tenido acceso previo al lanzamiento y esto es lo que nos ha parecido.
Tensión constante entre estrategia y supervivencia
Hay juegos que intentan recuperar la esencia de los survival horror clásicos y se quedan solo en la estética. Vultures – Scavengers of Death sí consigue trasladar esa tensión constante de los noventa, pero además le añade una capa táctica que le sienta sorprendentemente bien. Lo nuevo de Team Vultures mezcla exploración, gestión de recursos y combates por turnos con una ambientación enfermiza que recuerda muchísimo a la época de PS1.
Desde el primer momento se nota el cariño por referentes como Resident Evil o Parasite Eve. Los escenarios oscuros, los pasillos estrechos y esa sensación de no ir nunca realmente seguro funcionan muy bien. Y lo mejor es que el juego no depende únicamente de la nostalgia: tiene personalidad propia.
Un sistema táctico que engancha
La base jugable gira alrededor de dos protagonistas, Leopoldo y Amber, cada uno con habilidades diferentes que cambian bastante la forma de afrontar las misiones. Nosotros pudimos probar una versión previa al lanzamiento y una de las cosas que más nos gustó fue precisamente esa libertad para plantear estrategias. Puedes entrar al combate directamente o usar el sigilo y colocarte en una posición avanzada, algo que encaja perfectamente con el ritmo del juego y con la escasez de recursos.
Y ahí está parte de su gracia. La presión funciona constantemente. Cada bala cuenta, cada botiquín importa y siempre tienes la sensación de que un mal movimiento puede dejarte vendido frente a un grupo de infectados. Esa tensión está muy bien llevada y consigue mantener el mal rollo durante toda la partida.

El combate por turnos también sorprende para bien. Tiene suficiente profundidad como para obligarte a pensar antes de actuar, pero sin hacerse pesado. Puedes apuntar a partes concretas del cuerpo, ralentizar enemigos o intentar controlar el entorno. Todo se siente bastante equilibrado. Durante nuestra partida encontramos algún bug puntual, pero nada especialmente grave, y viendo el estado general del juego da la sensación de que la versión final habrá pulido buena parte de esos problemas.
Una estética PS1 que le sienta de lujo
En lo artístico, el estilo visual retro le sienta genial. Es oscuro, agresivo y muy sucio visualmente, justo lo que necesita una propuesta así. La ambientación consigue transmitir incomodidad constantemente y hace que explorar cada zona tenga tensión propia.
Eso sí, las voces quizá chocan un poco al principio. No llegan al nivel del resto del conjunto, aunque terminas acostumbrándote bastante rápido y dejan de ser un problema tras las primeras horas.
La narrativa acompaña sin volverse demasiado invasiva. La ciudad destruida, las notas repartidas por los escenarios y el contexto biológico funcionan como excusa perfecta para mantener la exploración y el misterio.
Veredicto final
Por menos de 14 euros durante su lanzamiento, cuesta no recomendarlo. No es un juego extremadamente largo, pero sí lo bastante sólido y divertido como para dejar muy buenas sensaciones. Si te gustan los survival horror clásicos y además disfrutas de los combates tácticos, aquí tienes una mezcla muy difícil de encontrar hoy en día.
‘Un survival horror táctico con mucha personalidad, tensión constante y una mezcla de ideas que funciona mejor de lo que esperábamos.’




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