El mensaje enviado por Asha a los empleados de Xbox ha cambiado bastante el clima: habla de una reestructuración histórica, de 3.200 puestos menos durante el FY27, de estudios que salen del paraguas de la compañía y de una frase especialmente dura: “nuestro negocio hoy no está sano”.

Y claro, cuesta no leerlo con sensación de frenazo, sobre todo ahora que necesitábamos que XBOX fuera fuerte.

El hueco que Xbox podía ocupar

Durante los últimos meses se había instalado una idea atractiva para parte de la comunidad: PlayStation estaba dejando espacios libres. Menos comunicación directa, menos sensación de calendario claro, más dudas alrededor de sus grandes exclusivos y una estrategia que miran más al Excel que al jugador que enciende la consola.

Xbox, con Game Pass, sus estudios comprados y una política cada vez más abierta al multiplataforma, parecía tener una oportunidad real para ocupar ese terreno. No necesariamente “ganar la generación”, esa guerra ya suena antigua, sino convertirse en la compañía que mejor entendía hacia dónde iba el videojuego.

El problema es que este correo transmite casi lo contrario: Xbox no está preparada para acelerar, sino para recomponerse.

Estudios que se van, dudas que se quedan

Que Compulsion Games y Double Fine vuelvan a operar como estudios independientes, que Ninja Theory y Undead Labs pasen a una nueva propiedad, o que Arkane Francia entre en consultas sobre posibles opciones estratégicas no es cualquier cosa. Son nombres con identidad, con público y con un valor creativo que Xbox necesitaba cuidar más que nunca.

La parte tranquilizadora del mensaje es que no se cancelan juegos anunciados de first party. La parte menos tranquilizadora es todo lo demás. Porque cuando una compañía admite que perdía 64 céntimos por cada dólar invertido, no habla solo de ajustes: reconoce que su modelo de crecimiento se ha quedado sin aire.

Y eso afecta directamente a la confianza. No solo de los empleados, también de los jugadores que llevan años comprando promesas de futuro.

Menos capas, ¿más rumbo?

La intención de reducir jerarquías, simplificar equipos y dar más responsabilidad directa puede tener sentido. Xbox lleva tiempo dando la impresión de ser enorme, pero no siempre ágil. Mucho músculo, poca pegada. Si este cambio sirve para que los proyectos salgan mejor y sin perderse en catorce capas de gestión, habrá que reconocerlo.

Pero hoy la lectura es amarga. Justo cuando Xbox podía parecer la alternativa más valiente frente a una PlayStation demasiado conservadora, decide mirar hacia dentro y apretar el freno. Quizá sea necesario. Quizá incluso sea sano. La duda es si, cuando termine de ordenarse, seguirá quedando espacio para ocupar.

Deja un comentario

Tendencia

Descubre más desde Zona Checkpoint

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo