Cuando se habla de juegos indie con personalidad propia, hay un nombre que siempre aparece: Edmund McMillen. El creador de The Binding of Isaac vuelve a la carga con Mewgenics, un proyecto que lleva años en desarrollo y que promete ser tan diferente… como perturbador.

Porque sí, cambia el estilo de juego. Pero la esencia sigue siendo la misma.


Un giro total al gameplay

A diferencia de Isaac, que apostaba por el roguelike de acción en tiempo real, Mewgenics se mueve por otro camino. Aquí hablamos de combates por turnos, estrategia, gestión y crianza de personajes.

El juego mezcla:

  • RPG táctico
  • Sistema de herencia genética
  • Exploración
  • Gestión de personajes

Controlamos a gatos con estadísticas, habilidades, defectos y mutaciones, que van evolucionando generación tras generación. Lo que hagas con uno afectará a los siguientes.

Es un concepto raro… pero muy McMillen.


Gatos, genética y tragedia

Aunque por fuera pueda parecer un juego “mono” por tener gatos como protagonistas, no hay que dejarse engañar. Mewgenics sigue siendo oscuro, incómodo y bastante turbio.

Habrá:

  • Enfermedades
  • Mutaciones
  • Muerte permanente
  • Relaciones fallidas
  • Situaciones bastante crudas

Todo envuelto en ese tono entre humor negro y tragedia que caracteriza al creador.

Donde otros harían un juego cute, McMillen mete drama, decadencia y sufrimiento.


Un éxito que habla por sí solo

Aunque Mewgenics no es un juego pensado para todo el mundo, sus números dejan claro que ha conectado con muchísima gente. En sus primeros días ya ha superado las 150.000 copias vendidas, y además está moviendo cifras muy altas de jugadores simultáneos, con picos de más de 65.000 personas jugando al mismo tiempo.

Para un juego indie, y más aún siendo tan particular y diferente, estos datos son una auténtica locura.

Esto demuestra que, aunque su propuesta sea rara, oscura y poco convencional, hay un público enorme con ganas de algo distinto. No es un producto “para todos”, pero sí para muchísimos jugadores que buscan experiencias con personalidad.

Un indie con identidad propia

En una industria llena de juegos que se parecen entre sí, Mewgenics destaca por atreverse a ser raro, incómodo y diferente.

Cambia el sistema, cambia el ritmo, cambia el género… pero no cambia el alma.

Edmund McMillen sigue haciendo juegos que no se olvidan fácilmente. Y Mewgenics va a ser otro de esos títulos que, para bien o para mal, se te quedan grabados.

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