El avance podrá verse gratis esa misma noche, pero Rockstar ha convertido el acceso anticipado a su propia publicidad en una ventaja para suscriptores

La próxima presentación de GTA VI se estrenará primero en Netflix y permanecerá durante seis horas fuera de los canales gratuitos de Rockstar. Grand Theft Auto VI: An Extended Look podrá verse el 27 de agosto a las 21:00, hora peninsular española, pero únicamente con una suscripción al servicio. La publicación en YouTube y en la web oficial del juego no llegará hasta las 03:00 de la madrugada del día 28.

Conviene precisar algo antes de sacar las antorchas: Rockstar no obliga a pagar para ver la presentación. Cualquiera podrá hacerlo gratis unas horas después. Lo que está vendiendo —o permitiendo que Netflix venda— es el derecho a verla primero, participar en la conversación inicial y evitar que redes sociales, titulares y miniaturas destripen sus anuncios antes de acceder al vídeo.

Puede parecer una diferencia pequeña. El problema es la puerta que abre.

Pagar por llegar antes a un anuncio

Los adelantos de videojuegos son publicidad. Por muy espectacular que resulte un tráiler o por mucho contenido que incluya esta “mirada extendida”, su función principal será convencer al público de comprar GTA VI. Cobrar indirectamente por acceder antes a una campaña promocional supone darle la vuelta a una relación bastante sencilla: ahora el consumidor puede terminar pagando para que una empresa intente venderle otro producto.

Netflix presenta el acuerdo como una colaboración inédita y asegura que sus miembros podrán descubrir primero la siguiente parte de la historia de GTA VI. Rockstar, mientras tanto, no ha detallado cuánto dura el vídeo ni si enseñará jugabilidad real, misiones, sistemas o únicamente una presentación cinematográfica más extensa.

Tampoco se conocen las condiciones económicas del acuerdo. No podemos afirmar cuánto dinero ha recibido Rockstar ni siquiera cómo se ha repartido el valor de la colaboración, pero una exclusiva temporal alrededor del juego más esperado del momento difícilmente parece un favor entre amigos. Netflix obtiene una cita capaz de generar suscripciones, actividad y conversación; Rockstar convierte una pieza publicitaria en otro acontecimiento comercial.

La jugada es brillante desde un despacho. Para el jugador resulta bastante menos simpática.

GTA VI ya cuesta hasta 100 euros

La situación chirría todavía más porque las reservas de GTA VI llevan abiertas desde junio. La edición estándar cuesta 79,99 euros, mientras que la Ultimate Edition alcanza los 99,99 euros en las tiendas digitales españolas. Hay usuarios que ya han pagado el juego completo y, aun así, tendrán que esperar seis horas o mantener otra suscripción si quieren ver la presentación en el momento de su estreno.

Evidentemente, comprar GTA VI no debería dar acceso automático a todo su material promocional. Una reserva tampoco convierte al jugador en accionista de Take-Two. Pero resulta difícil ignorar la acumulación: ediciones de 80 y 100 euros, bonificaciones por reservar, un mes promocional de GTA+ que se renueva si no se cancela y ahora una presentación adelantada mediante Netflix.

Cada elemento puede defenderse por separado. Juntos dibujan una industria cada vez más cómoda convirtiendo la impaciencia en un producto.

Ya hemos normalizado el acceso anticipado a juegos, temporadas y expansiones. El siguiente paso parece ser vender también la prioridad para ver anuncios. Hoy son seis horas y un vídeo que después llegará gratis. Mañana otra compañía podría reservar una demostración completa, una beta o la presentación de una expansión para los miembros de un servicio concreto.

La expectación también tiene un límite

GTA VI llegará el 19 de noviembre a PS5 y Xbox Series X|S. Rockstar sabe que cualquier imagen nueva atraerá millones de visitas y que buena parte del público reorganizará su tarde para verla. Precisamente por eso puede permitirse experimentar con una exclusividad que sería irrelevante para casi cualquier otro juego.

Quien no tenga Netflix podrá esperar hasta la madrugada o levantarse al día siguiente. No perderá contenido ni tendrá que pagar obligatoriamente. Pero la cuestión nunca ha sido únicamente cuánto dura la espera.

La cuestión es si queremos que las presentaciones de videojuegos dejen de ser anuncios abiertos para convertirse en otra casilla dentro del interminable catálogo de ventajas por suscripción. Seis horas no son demasiado; el precedente sí puede serlo.

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