CloverPit es uno de esos juegos que, si te lo explican rápido, suena a algo que jamás recomendaríamos en Zona Checkpoint. Ruleta, deudas, azar… ya sabemos lo delicado que es todo lo que huele a apuestas y lo fácil que es romantizar algo que no es precisamente un hobby inocente.
Pero justo ahí está la gracia de CloverPit: no va de apuestas, ni intenta parecerse a un casino, ni quiere que te lo tomes como tal. De hecho, su propio desarrollador lo deja claro: “Si buscas un simulador de tragaperras, este no es tu juego. Y mejor que no lo busques en absoluto.”
Y la verdad es que se nota.
Un roguelite que usa la ruleta como excusa para el caos
CloverPit mezcla ideas de Balatro y Buckshot Roulette, pero las lleva a un sitio muy suyo:
Estás encerrado en una celda oxidada con una tragaperras y un cajero automático que te recuerda, ronda tras ronda, que tienes una deuda que pagar. Si no llegas… ya sabes, caída al vacío y run terminada.
Cada partida es distinta gracias a la cantidad de amuletos, charms y objetos que puedes conseguir. Son estos objetos los que de verdad mandan: alteran las probabilidades, multiplican recompensas, desencadenan combos absurdos y permiten romper el juego de forma espectacular. Cuando pillas uno que encaja con tu build… empieza la magia.
Lo que engancha no es apostar —es romper el juego
La clave no está en “a ver si sale este número”, sino en buscar la run perfecta:
- •Números cada vez más altos
- •Combos que explotan la pantalla
- • Runs interminables
- • Retos que te obligan a exprimir la máquina al límite
El ciclo es el típico de un roguelite que entiende muy bien qué hace divertida la repetición: empiezas débil, te cuesta avanzar, pero poco a poco aprendes a leer patrones, a elegir mejor los amuletos y a pensar un par de jugadas por delante. Lo que al principio parece difícil, luego se vuelve un “venga, una run más”. Y ya sabemos cómo termina eso.
Ambiente oscuro, sonido atrapante
La estética ayuda muchísimo. CloverPit no busca glamour, busca incomodidad:
un entorno sucio, opresivo, lleno de detalles que te recuerdan que no estás en un casino, sino en una especie de escape room infernal donde la única salida es ganar. El sonido es hipnótico, tenso y termina atrapándote más de lo que esperas.

Un precio pequeño para muchas horas
Por unos 9,99 €, CloverPit ofrece más horas de juego de las que aparenta. Entre ítems, sinergias, múltiples finales, progresión meta y la posibilidad de alargar runs hasta lo ridículo, el contenido está más que justificado. Además, el nuevo Hardmode Update dobla la presión y añade un extra de desafío para los que ya dominen el juego base.
Ahora también en Xbox (y en Game Pass)
Después de arrasar en Steam vendiendo más de un millón de copias en 10 semanas, CloverPit ha llegado por sorpresa a Xbox y Game Pass, así que ahora es más accesible que nunca.
Y por si fuera poco, ya han dejado caer un teaser del primer DLC, Unholy Fusion, que promete más caos aún.
En definitiva
CloverPit nos ha sorprendido muchísimo. Coge algo que normalmente evitaríamos —la estética de los juegos de azar— y le da la vuelta hasta convertirlo en un roguelite inteligente, adictivo en el buen sentido y tremendamente divertido.
Si buscas un juego barato, rejugable, oscuro, lleno de combos absurdos y con runs que enganchan como pocos… aquí tienes una joya que merece la pena.




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