Desde que salió, Lies of P me llamó la atención. El juego desarrollado por Neowiz y Round8 Studio parecía ser un souls que iba a ser el mejor de su género. Ha habido muchos juegos soulslike que han querido usar la fama de los originales pero innovando poco. En este caso, eso no ha sucedido: Lies of P ha sabido tomar inspiración directa de Bloodborne y Dark Souls pero dándole su propia identidad.

Una historia oscura inspirada en Pinocho

La premisa es brillante: controlamos a P, una versión muy particular de Pinocho, en una ciudad llamada Krat, invadida por autómatas que se han vuelto contra la humanidad. Nuestro objetivo es descubrir qué ha sucedido, encontrar a Gepetto y desentrañar los misterios que rodean la caída de la ciudad. La narrativa es madura, repleta de dilemas morales, mentiras que debes elegir contar o no, y personajes que transmiten perfectamente la desolación de este mundo.

Jugabilidad que engancha

En tema de jugabilidad, Lies of P me parece espléndido. Te permite adaptar las armas a tu estilo, pudiendo crear versiones únicas fusionando hoja y empuñadura. Esto abre la puerta a configuraciones muy personales y creativas. Los enemigos son difíciles pero justos, y sobre todo muy divertidos de enfrentar.

Empecé esquivando y, al final, le pillas el gusto a intentar hacer parry a todo. Cada enfrentamiento se siente como una danza peligrosa en la que, si logras el bloqueo perfecto, la satisfacción es enorme.

Un apartado audiovisual de cuento

Visualmente es tétrico, pero muy bonito. Con su estética oscura y desoladora, cada rincón de Krat cuenta una historia. La dirección de arte es sobresaliente y ayuda a que quieras explorar cada callejón.

La música es una obra de arte, no dejándote abandonado en ningún momento, pero creando momentos y experiencias únicas.

Jefes y desafíos

Hay variedad de enemigos, pero sobre todo de jefes. Cada uno tiene su propio kit de movimientos, debilidades y patrones que obligan a aprender y mejorar en cada intento. Ninguno se siente de relleno y bueno, el boss final increíble.

Conclusión

En definitiva, ha sido un juego que he disfrutado como hacía mucho que no hacía. Su historia me enganchó desde el principio, su jugabilidad me mantuvo pegado al mando, y su atmósfera me hizo perderme en Krat durante horas.

Pinocho miente, eso lo sabemos. Pero no nos crecería la nariz si dijéramos que este juego es UNA OBRA MAESTRA.

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