Una campaña rota desde su diseño

Call of Duty: Black Ops 7 llegaba con la presión de continuar el éxito de Black Ops 6. Pero, siendo sinceros, es probablemente una de las entregas más flojas que ha tenido la marca en su historia reciente. La campaña, que debería ser el corazón del juego, termina siendo una experiencia decepcionante, irregular y llena de decisiones de diseño incomprensibles.

El mayor problema está en su narrativa rota. El juego salta sin control entre misiones de mundo abierto larguísimas y secuencias lineales caóticas llenas de alucinaciones. No generan tensión, no aportan cohesión; simplemente hacen que el jugador pierda el hilo y, lo peor, la conexión emocional. Parece que cada misión hubiera sido diseñada por un equipo distinto sin hablar entre sí.

Una mezcla de enemigos sin sentido

A esto se suma la mezcla más extraña de enemigos que la saga ha visto: soldados de élite, robots futuristas y criaturas sin explicación. Esta combinación no aporta nada; al contrario, rompe por completo el tono militar que siempre definió a Black Ops. Muchos jugadores han comparado el guion con algo escrito por IA a partir de palabras sueltas del universo Call of Duty… y, tristemente, no suena tan descabellado.

Mecánicas frustrantes y progreso inútil

El sistema de mejoras aleatorias —las famosas “mejoras afortunadas”— hace que el progreso dependa del azar, quitándole al jugador cualquier sensación de control. Para colmo, el juego obliga a mejorar armas y equipamiento para después quitártelo todo al acabar la misión. No solo es frustrante, es absurdo.

Cooperativo plano y sin opciones

El modo cooperativo tampoco sale mejor parado. No hay opción de ajustar la dificultad, lo que convierte las partidas en una experiencia plana: demasiado fácil para los veteranos y demasiado dura para los nuevos. Todos quedan atrapados en un único nivel de IA sin posibilidad de personalizar la experiencia.

Un multijugador que recicla más de lo que innova

El multijugador intenta salvarse con variedad de armas y el retorno de funciones conocidas, pero la mayoría de mapas son reciclados. Con tanto contenido rehecho, la sensación es que Treyarch tiró de archivo para completar el modo.

Zombis, el único modo que mantiene viva la entrega

La única luz en todo esto es el modo Zombis. Ashes of the Damned, Vendorn Farm, los Gobblegums, los Aumentos, los desafíos malditos… ahí sí hay trabajo real. Dead Ops Arcade 4 sigue siendo un modo divertido y su doble vista (primera persona o cenital) es un acierto. Pero que el modo Zombis sea lo mejor del juego dice mucho del estado general del producto.

¿Vale la pena?

Con un precio de 79,99 €, Black Ops 7 no justifica su coste. Si no eres fan de los zombis, es mejor esperar una rebaja profunda o jugarlo mediante Game Pass. Como entrega principal, es un paso atrás doloroso para la saga.

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