A veces una game jam sirve para algo más que para sacar un prototipo con ojeras, café y un repositorio lleno de apaños de última hora. La primera HackJam internacional de Madrid in Game, organizada junto a Buenos Aires in Game, deja una lectura bastante estimulante: la escena hispanohablante del videojuego tiene mucho más que ganar cuando se conecta que cuando trabaja en paralelo.

Durante 72 horas, desarrolladores, artistas, músicos, diseñadores, programadores y perfiles creativos de Madrid y Buenos Aires trabajaron en formato híbrido para crear serious games desde cero. La temática, revelada al inicio del reto, fue el turismo. Un punto de partida más interesante de lo que parece, porque obliga a pensar en ciudades, movimiento, orientación, visitantes y comportamiento humano desde las reglas del juego.

Un reto con acento compartido

La edición reunió a un centenar de participantes: 36 desde Madrid y 64 desde Buenos Aires, repartidos en 22 equipos. Cuatro de ellos fueron mixtos, y ahí está una de las claves de la iniciativa. No se trataba solo de competir, sino de probar cómo se entienden dos ecosistemas que comparten idioma, referencias culturales y muchas ganas de crecer.

El proyecto ganador fue “Distracción Turística”, del equipo 6 de Madrid, un arcade casual de gestión para PC en el que hay que guiar a turistas por zonas emblemáticas de diferentes ciudades, evitar que se pierdan y usar un silbato para llamar su atención. Suena sencillo, pero tiene una idea muy jugable detrás: convertir el caos turístico en una mecánica reconocible y con ritmo.

El segundo premio fue para “Oficina 3X-632”, del equipo 23 de Buenos Aires, mientras que el reconocimiento Peer-to-Peer recayó en 4Ways, un equipo mixto que representa muy bien el espíritu de esta HackJam.

Serious games con ganas de jugar

Lo interesante del serious game es que no basta con tener “un mensaje”. Si el juego no funciona, el mensaje tampoco llega. Por eso resulta positivo ver que la propuesta se haya planteado desde la creación rápida, el trabajo interdisciplinar y la experimentación.

En una industria que muchas veces mide el éxito solo en ventas, wishlist o métricas de retención, estas iniciativas recuerdan que el videojuego también puede ser una herramienta de aprendizaje, concienciación e innovación sin perder su parte divertida.

Un puente que conviene cuidar

Buenos Aires in Game nace como la primera réplica internacional de Madrid in Game, tomando como referencia el modelo del Campus del Videojuego madrileño y programas como Start IN Up o las Esports Series Madrid. Sobre el papel, es una apuesta ambiciosa. En la práctica, puede convertirse en algo muy valioso si mantiene la continuidad.

Porque el talento ya está. Lo que hace falta son espacios donde encontrarse, probar ideas y abrir camino. Esta HackJam no es solo una foto simpática entre dos ciudades: es una señal de que Madrid y Buenos Aires pueden construir una conversación propia dentro del videojuego. Y eso, para quienes seguimos de cerca la escena, apetece verlo crecer.

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