Hay ideas de Star Wars que, por algún motivo, tardan demasiado en volver. Y las carreras de vainas son una de ellas. Desde La amenaza fantasma, muchos nos quedamos con ganas de ver ese lado más rápido, sucio y peligroso de la galaxia explotado en condiciones. Star Wars Episode I: Racer lo hizo en su momento, claro, pero desde entonces el asunto había quedado bastante aparcado.

Por eso Star Wars: Galactic Racer llama tanto la atención. No solo porque recupera el espíritu de aquellas carreras imposibles, sino porque parece mirar de reojo a algo que muchos fans llevan años pidiendo: un heredero moderno de F-Zero.

Velocidad, riesgo y cero tiempo para parpadear

La base es sencilla: carreras arcade a toda pastilla, con vehículos que no se limitan a ser skins distintas. Hay landspeeders, motos speeder, skim speeders y, por supuesto, carreras de vainas. Cada uno cambia bastante la forma de jugar.

El landspeeder parece el más equilibrado, ideal para trazar bien y derrapar con cabeza. Las motos speeder van como un tiro, pero no perdonan tanto en curvas cerradas. Y luego están los skim speeders, que suenan a vehículo para gente con reflejos de cirujano: giros casi instantáneos, mucha precisión y una facilidad enorme para acabar estampado contra cualquier pared.

El juego mete además dos tipos de turbo. El Afterburner funciona como el impulso más clásico, con combustible que se regenera. El Ramjet, en cambio, es más bruto y más peligroso: corre más, pero también calienta el motor hasta el punto de poder reventarte si te vienes arriba. Detalles como enfriar el sistema al pasar por agua o calentarlo aún más sobre lava pueden dar bastante juego.

Las vainas vuelven, y vienen con mala leche

Lo más interesante es que las carreras de vainas no parecen ser solo “otro modo más”. Según las primeras impresiones, son mucho más rápidas y exigentes que el resto. Ahí es donde la comparación con F-Zero cobra más sentido: velocidades absurdas, reacción inmediata y esa sensación de que cada curva es una apuesta.

No es exactamente lo mismo, porque Galactic Racer parece tener más peso en la personalización y en el toque Star Wars, pero sí puede llenar un hueco que Nintendo lleva años dejando vacío.

Campaña roguelike y mucha personalización

La campaña también sorprende. En lugar de limitarse a una sucesión de copas, funciona por runs con elementos roguelike, al estilo Slay the Spire: eliges caminos, mejoras el vehículo tras cada prueba y vas adaptando tu estilo según las recompensas.

Habrá habilidades, piezas, estilos de piloto y mejoras para aspectos como el Ramjet, el giro o el Afterburner. La idea de que cada intento cambie un poco puede encajar muy bien con un arcade de carreras, sobre todo si consigue enganchar con ese “una más y lo dejo”.

Una galaxia con ganas de correr

La historia nos pone en la piel de Shade, un piloto que acaba metido en la Liga Galáctica por una rivalidad personal con Kestar Bool. Todo ocurre en la época de la Nueva República, con carreras no autorizadas, patrocinadores turbios y margen para que aparezcan sindicatos criminales, Hutts y viejos conocidos como Sebulba.

Star Wars: Galactic Racer saldrá el 6 de octubre para PC, PS5 y Xbox Series X|S. Ahora falta ver si esa velocidad aguanta durante horas y si el control está a la altura. Pero después de tantos años esperando algo así, cuesta no mirar de reojo el calendario.

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