Los boomer shooters siguen viviendo una segunda juventud, y lo mejor es que cada vez salen propuestas más locas. La última en apuntarse a la fiesta es GRAVELORD, un FPS que mezcla la velocidad de Doom, el diseño de niveles de Quake y un sentido del humor bastante macabro. Y sí, aquí el protagonista no salva el mundo: se dedica a enterrar cadáveres… o devolverlos a la tumba a escopetazo limpio.

El juego acaba de salir oficialmente en su versión 1.0 en Steam y viene cargado de contenido nuevo. Hablamos de dos episodios adicionales, 12 niveles nuevos, 11 enemigos más y tres armas inéditas. Bastante serio para un indie que lleva tiempo construyéndose una comunidad bastante fiel.

Un sepulturero con más mala leche que Duke Nukem

La gracia de Gravelord está en cómo abraza sin complejos todo aquello que hizo grandes a los shooters noventeros. Nada de coberturas ni caminar lento mirando escenarios hiperrealistas. Aquí se corre, se salta y se dispara como un animal mientras buscas secretos escondidos por todas partes.

El protagonista, Queedo, es un enterrador con lengua afilada y bastante carisma. Tiene ese rollo gamberro que recuerda a Duke Nukem, pero pasado por un filtro de fantasía oscura y monstruos salidos de una pesadilla metalera de los 90.

Y luego está la pala.

Porque sí, además de escopetas, revólveres y armas absurdamente destructivas, Queedo lleva una pala espectral que sirve tanto para atacar como para desplazarse rápido por el escenario. Una idea simple, pero que le da mucho ritmo al combate.

Tarot, mejoras y niveles hechos para divertirse

Uno de los detalles más curiosos son las cartas de tarot. Durante la partida puedes recogerlas para crear combinaciones que cambian bastante tu forma de jugar. Algunas potencian el daño, otras mejoran movilidad o añaden efectos especiales. No reinventa el género, pero le da un toque más actual sin cargarse el espíritu clásico.

También hay mejoras para las armas y niveles diseñados a mano con una filosofía muy clara: priorizar la diversión antes que el realismo. Y sinceramente, se agradece. Hay shooters modernos tan obsesionados con parecer películas que se olvidan de dejarte jugar.

Otro puntazo es que incluye editor de niveles desde el primer día. Puedes crear mapas, episodios enteros y compartirlos con la comunidad. Justo el tipo de herramienta que hizo eternos a juegos como Doom o Quake.

Gravelord no intenta reinventar la rueda. Lo que hace es recordar por qué este tipo de shooters siguen funcionando treinta años después: movimiento rápido, armas enormes y cero vergüenza a la hora de ser exagerado. Y viendo lo bien que le está sentando esta nueva oleada retro al género… quizá todavía quedan muchos demonios por enterrar.

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